Haruki Murakami, escritor japonés: “Corro diez kilómetros o nado 1.500 metros (o ambas cosas); la mayor parte de lo que sé sobre escribir lo he aprendido corriendo”


Haruki Murakami no solo es uno de los escritores japoneses más leídos del mundo. También se convirtió, con el paso de los años, en una referencia inesperada sobre hábitos, disciplina y bienestar. A los 77 años, el autor de Tokio Blues y Kafka en la orilla mantiene una rutina diaria estricta que combina escritura, running y natación.

Murakami sostiene desde hace décadas un método casi militar. El escritor explicó en distintas entrevistas que, cuando está trabajando en una novela, se levanta a las cuatro de la mañana, escribe entre cinco y seis horas y luego dedica la tarde al ejercicio físico. “Corro diez kilómetros o nado 1.500 metros (o ambas cosas)”, contó en una entrevista con The Paris Review.

Para el autor japonés, el deporte no es un complemento ni un hobby secundario. Según explicó, correr le enseñó resistencia, paciencia y economía del esfuerzo, tres conceptos que luego trasladó directamente a la escritura. “La mayor parte de lo que sé sobre escribir lo he aprendido corriendo cada día”, afirmó Murakami.

Haruki Murakami considera que la repetición y los hábitos diarios son fundamentales para sostener la creatividad a largo plazo. En su libro De qué hablo cuando hablo de escribir, el autor explica que una novela extensa necesita estabilidad mental y física, por lo que intenta mantener horarios fijos y objetivos concretos de escritura.

El escritor sostiene que incluso en los días malos intenta cumplir con una cuota mínima de trabajo. Cree que la inspiración aparece más fácilmente cuando existe una estructura diaria que la sostenga.

Entre los hábitos que Murakami mantiene hace años aparecen varias costumbres repetidas de manera constante:

La relación entre actividad física y rendimiento mental tiene respaldo científico. Diversos estudios en neurociencia muestran que el ejercicio aeróbico favorece la circulación sanguínea y mejora la oxigenación del cerebro, lo que puede impactar positivamente en la concentración, la memoria y la organización de ideas.

En el caso de Murakami, correr funciona además como un entrenamiento mental. El escritor compara la escritura de una novela con una maratón, ya que ambas exigen sostener el esfuerzo durante mucho tiempo, tolerar momentos de cansancio y mantener un ritmo estable sin agotarse demasiado rápido.

La disciplina diaria también se relaciona con el concepto de “flow” o flujo, popularizado por el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi. Ese estado describe momentos de concentración profunda en los que una persona queda completamente absorbida por una actividad. Murakami sostiene que la rutina ayuda justamente a crear las condiciones para alcanzar ese nivel de enfoque.

A diferencia de la idea romántica del artista desordenado, el escritor japonés cree que la creatividad necesita estructura. Para él, el talento por sí solo no alcanza si no existe una rutina capaz de sostenerlo durante años.

Esa filosofía también explica por qué Murakami transformó el running en una parte central de su vida. Lo que comenzó como una forma de cuidar el cuerpo terminó convirtiéndose en una herramienta para pensar, escribir y ordenar la mente.

Fuente: www.clarin.com

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